jueves, 7 de febrero de 2013


Inside




Un asesino va a a ser ejecutado en una prisión, pero algo sale muy mal. Otro enfrentará su primer día tras las rejas. La noche será interminable cuando se desaten fuerzas más allá de lo conocido.

Inside es de esa películas que ponen en dificultades a quienes las hacen, ya que implican sacar el máximo posible del talento que tengan. Un mínimo presupuesto, con una mínima locación y dos protagonistas que junto al director tienen que cargar con todo el peso de la historia. Aquí no se trata de efectos visuales de cgi y criaturas fantásticas. Se trata de la oscuridad y del miedo que se nutre de lo que no se puede entender. Miles, será un prisionero que pasa su primera noche y en la celda contigua habrá otro recluso que lleva años encerrado. Pronto las luces se apagarán, los guardias pasarán corriendo y gritando y lo único que los protagonistas podrán sentir desde su posición, desde sus celdas, es que algo terrible está sucediendo. La mayor parte de la película transcurre en la oscuridad casi absoluta, mostrándonos alternativamente las celdas de los dos protagonistas, su interacción. Cada tanto, se escucharán gritos desgarradores, se evidenciará la presencia de algo que no es humano y que tiene las peores intenciones. Y pronto los dos hombres comenzarán a sentir que nunca llegará la mañana y que nadie los ayudará.
Sin llegar a ser una obra maestra, Inside, resulta un film sumamente claustrofóbico, con una estupenda actuación de Luke Goss. El apartado sonoro es muy interesante ya que a falta de efectos visuales, es lo que escuchamos y no vemos lo que tendrá que hacernos imaginar qué anida en la oscuridad. Justamente ese manejo de la luz es el que permite sostener la historia a lo largo de lo que casi es una filmación en tiempo real.
Es, en definitiva, un sobrio film de bajo presupuesto, que vale la pena tomar en cuenta.