jueves, 7 de febrero de 2013


Inside




Un asesino va a a ser ejecutado en una prisión, pero algo sale muy mal. Otro enfrentará su primer día tras las rejas. La noche será interminable cuando se desaten fuerzas más allá de lo conocido.

Inside es de esa películas que ponen en dificultades a quienes las hacen, ya que implican sacar el máximo posible del talento que tengan. Un mínimo presupuesto, con una mínima locación y dos protagonistas que junto al director tienen que cargar con todo el peso de la historia. Aquí no se trata de efectos visuales de cgi y criaturas fantásticas. Se trata de la oscuridad y del miedo que se nutre de lo que no se puede entender. Miles, será un prisionero que pasa su primera noche y en la celda contigua habrá otro recluso que lleva años encerrado. Pronto las luces se apagarán, los guardias pasarán corriendo y gritando y lo único que los protagonistas podrán sentir desde su posición, desde sus celdas, es que algo terrible está sucediendo. La mayor parte de la película transcurre en la oscuridad casi absoluta, mostrándonos alternativamente las celdas de los dos protagonistas, su interacción. Cada tanto, se escucharán gritos desgarradores, se evidenciará la presencia de algo que no es humano y que tiene las peores intenciones. Y pronto los dos hombres comenzarán a sentir que nunca llegará la mañana y que nadie los ayudará.
Sin llegar a ser una obra maestra, Inside, resulta un film sumamente claustrofóbico, con una estupenda actuación de Luke Goss. El apartado sonoro es muy interesante ya que a falta de efectos visuales, es lo que escuchamos y no vemos lo que tendrá que hacernos imaginar qué anida en la oscuridad. Justamente ese manejo de la luz es el que permite sostener la historia a lo largo de lo que casi es una filmación en tiempo real.
Es, en definitiva, un sobrio film de bajo presupuesto, que vale la pena tomar en cuenta.

viernes, 23 de noviembre de 2012







Apartment 1303.



La película girará en torno a un departamento donde se esconde un oscuro secreto. Quienes lo alquilan comenzarán a percibir extraños sucesos paranormales y una inquietante sensación de terror. La mayoría de ellos acabará por suicidarse arrojándose por el balcón. La hermana de una de las víctimas investigará hasta dar con el secreto del departamento.
Este film japonés resulta pasable, pero, sin embargo, no deja de ser bastante común. Con su típico fantasma vengativo y su reguero de cabello negro haciendo de las suyas. No hay apartados donde sobresalga, pero tampoco es tan mala película como para sentirla como una pérdida de tiempo.






Bunhongsin (Aka The Red Shoes) 


Aunque este film no será considerado como una revolución en el género, pero eso no evita que resulta interesante de ver. Como muchas películas coreanas, mezcla adecuadamente elementos dramáticos con el terror.
La historia se centra sobre un par de zapatos (curiosamente rosas y no rojos) que parecen acarrear la muerte de quien los encuentre, además de una clara obsesión por poseerlos. En este caso, será una madre divorciada que luego de separarse e irse a vivir a un departamento con su hija, quien encontrará estos maléficos zapatos.
No falta aquí el clásico fantasma de pelo largo (aunque en pocas dosis), ni la trágica historia de venganza.
Lo que más se puede destacar, por otro lado, sea el aspecto ténico que resulta notable. Una cinematografía implecable que trabaja la iluminación y el color magníficamente, sumada a excelentes planos para una narrativa visual que crea un clima por demás denso. Palabras aparte merecen las actuaciones, tanto de la madre como la de la niña.





Chatroom




Hideo Nakata dirige esta producción británica El film plantea de una manera ingeniosa, el mundo de unos adolescentes y su paso por los chats. Aquí veremos los lugares virtuales representados por habitaciones reales donde un grupo de jóvenes comenzará a interactuar y ser manipulados por uno de ellos que tratará de arrastrarlos en una espiral de autodestrucción centrada en el suicidio.
La historia está justamente vista desde el punto de los adolescentes para facilitar el análisis de sus relaciones. Pese a que en su momento fue un fracaso de crítica y público, esta cinta de Hideo Nakata logra mantener una atmósfera perturbadora, como ya supo hacer en sus clásicos Ringu 1 y 2 y Dark Waters.
No es de las producciones más potentes de este gran director, pero aún pese a un poco de liviandad en el tratamiento, la narrativa de Nakata es sólida y sumamente interesante. Las actuaciones cumplen y, en general, se puede decir que es un film cuidado y que vale la pena mirar.